lunes, 28 de abril de 2014

Terra 2: El Diario de Ethan Altver (II)


-Empezaré por el principio- murmuré algo nervioso- Al menos por el principio que yo conozco.

Diría que debemos remontarnos algo más de dos mil quinientos años hacia el pasado para poder hablar de nuestra historia. Muy lejos, quizá demasiado. En aquella época ni siquiera se utilizaba nuestro calendario y las personas eran muy distintas de como son hoy día. Para empezar, por poner un ejemplo, nosotros ni siquiera existíamos. ¡Cielos! Era un mundo en el que la palabra humanidad sólo englobaba al homo sapiens sapiens... los seres humanos.

Ella arqueó una ceja y se tocó el pelo.

-Ya he oído esa historia- murmuró con gentileza- Ya se que los elfos no somos una especie natural. Nosotros somos... supremos, ¿no es así?

-homo sapiens supremus- dije suavemente, indicando que quería continuar mi relato y que había muchas cosas que ella, a pesar de todo lo que hubiese indagado, ignoraba.

La historia de la humanidad comienza en un mundo que no es el que poblamos ahora -proseguí- un lugar cuyo nombre, entre susurros, algunos han mantenido a lo largo de los siglos: Earth. Poco sabemos de ese lugar, tan sólo que se encuentra a muchos años de viaje a través de las estrella y que aquellos pobladores, hace incontables años, realizaron un prodigioso viaje a través del firmamento para llegar al lugar donde nos encontramos hoy.

El primero de los nuestros- dije tras una brevísima pausa en la que le di otro tiento al café- fue el producto secreto de una organización llamada Foundation Earth. Se dedicaban a mejorar el bienestar de la humanidad. A proteger la naturaleza, el patrimonio y los derechos de las personas. No está muy claro quienes estaban a la cabeza de aquello. Indudablemente, personas muy ricas e influyentes. Gente con demasiado poder. En su calendario ya olvidado, rubricaron aquella fecha con filigranas de oro. Año 2063, el nacimiento del primer homo sapiens supremus. Realmente, del surgimiento de la primera generación. Aquellos hombres y mujeres no nacieron como lo harían las sucesivas castas. Fueron gestados en madres artificiales, a partir de un selecto acervo de genes recolectados y purificados. Y llegarían a aquel mundo para no marcharse jamás.
Ariadna hizo un gesto para interrumpir, pero se lo negué suavemente con la mano.

Nadie sabe a ciencia cierta por qué lo hicieron, si bien es cierto que la historia de la humanidad está plagada, al parecer, de intentos de exterminarse los unos a los otros. Parece ser que, por aquella época, el planeta en el que vivían se encontraba terriblemente deteriorado. Todos sabemos que los humanos son una especie avara y mezquina, con un gran talento para la autodestrucción. Paradójicamente, aquellos que nos crearon lo hicieron para salvarse a si mismos. Para salvar a la humanidad de su ineludible destino. Decidieron que los hombres no estaban cualificados para mantener viva su preciada Earth... y nos gestaron para lo hiciésemos por ellos. Por supuesto, se tomaron medidas genéticas para salvaguardar la integridad de nuestro pueblo. Esa es la razón por la cual los "elfos", por llamarnos de alguna manera, jamás hemos tenido descendencia mestiza con otras razas. Fuimos diseñados para perdurar. Y aquí seguimos, más de dos milenios después.

Al principio nadie se dio cuenta de nada. Al fin y al cabo- dije mirándola de arriba a abajo con cierto interés- no somos muy distintos de ellos, al menos en apariencia. Quizá un poco más altos, más proporcionados, en mejor forma. Donde realmente sobresalíamos era en el interior. Nuestro carácter templado, la empatía, sensibilidad... pero sobre todo nuestra capacidad para el liderazgo y las proezas intelectuales. Por supuesto que habría humanos tan listos, o incluso más, que algunos supremos, o con la misma capacidad de gestión. Pero, mientras en ellos era la excepción, en nuestra casta era la regla. No sólo nacidos, sino también educados desde el primero de los días. La primera generación, que rondaba aproximadamente el centenar de individuos, no tardó en madurar y hacerse con la gestión y el control de su querida madre, Foundation Earth. No hubo ningún tipo de lucha, discriminación o juego sucio. Simplemente era el orden natural de las cosas. Nosotros habíamos nacido para liderar y salvar el planeta. Y ellos, nuestros creadores, estaban totalmente dispuestos a facilitarnos el trabajo.

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