domingo, 26 de diciembre de 2010

Juegos de Sangre Crónica 8º



Esta noche retomo mi diario, y tengo mis razones. Son muchas las aventuras que he vivido, y temo olvidar algunos recuerdos importantes.

La noche de la masacre, en Denia, me marcó mucho. Sabíamos que iba a haber un “golpe de Estado”, sabíamos que estaba todo plagado de soldados, pero nos aventuramos a entrar sin preguntas. En esos baños aprendí varias cosas: los hijos de la noche podemos conseguir poder fácilmente, pero para ello hay que ser cruel, y debo recordar que hay momentos en los que será necesario hacer cosas que no me gusten... y debo conseguir más influencias y ser más precavido si quiero vivir lo suficiente para conseguir lo que busco.
Afortunadamente conseguimos que Kadim sobreviviera y Zaid al Walid ibn Tarik huyó.
Durante los siguientes años conocí a uno de los vástagos de la ciudad, Ben Hazm, que me facilitó la entrada a la biblioteca.

Es fascinante lo que puedes encontrar en la cultura árabe. Junto a mi nuevo amigo desentrañamos los misterios de los libros que pudimos encontrar, y me instruí todo lo que pude en las técnicas de esas gentes. Tenía claro que eran mucho más avanzados que los reinos cristianos, y me decidí a memorizar todo lo que pude. Esos conocimientos podrían servirme años después, para mi Proyecto. Una simple noria, una herramienta básica en esa tierra podría revolucionar muchos negocios, y sus aplicaciones en agricultura en gran escala o incluso para la pequeña forja que tenía pensado construir en Klagenfurt, como prueba, eran sumamente útiles.

También aproveché aquellos años para estar junto a mis compañeros. Esther y Carlota se hicieron muy amigas en ese tiempo, Eric seguía expandiendo su Orden... y juntos actuábamos como Shayke  en nombre del verdadero, Kadim, poco interesado en esos temas.

Los siguientes años fueron un tanto peores. El malik, como todos los humanos, acabó muriendo, y su sucesor fue otro señor guerreante, que rechazó la principal fuente de ingresos, la piratería. La ciudad empezó a perder poder, y esa cultura que tanto había llegado a amar me enseñó una de sus caras oscuras. Denia se sostenía con el pillaje. ¿Necesitan todas las ciudades perjudicar a sus ciudadanos o a otros comerciantes para poder florecer? Necesitaba plantearme un modo de que las ciudades mejoraran, de sustentar un pueblo sin asesinatos...

Pero bueno, volviendo al tema, el Shayke nos pidió un favor.
Yo, que había estado planteándome dejar la ciudad, tuve que acudir a hablar con Kadim y a encontrarme con mis compañeros. Nos pidió, envuelto en sus cojines, que interrumpiéramos una reunión. Gentes de Navarra y de Valencia se encontrarían en  (PUEBLO) para hacer un pacto, ya que pretendían hacerse con el control de Denia, y nosotros teníamos que evitar eso.
Salimos todos de la mezquita y nos recogió directamente un carro, que sin mediar palabra tomó el camino a nuestro destino.

-Compañeros, estoy pensando el dejar la ciudad- Les comuniqué. Al fin y al cabo, esos vampiros son los mejores vínculos que tengo, y debía escuchar su opinión.
-¿Proponéis que no cumplamos esta misión, Rusell?- Preguntó rápidamente Eric. Le dije que no se preocupara. Había dado mi palabra a Kadim, y pensaba cumplir esta misión.
-¿Por cierto, donde se encuentra vuestra amiga Carlotta? Extraño su presencia-
-Debía quedarse en Denia, y esta noche estaba ocupada. Tenemos algunas cosas entre manos- Respondió su compañera, Esther. Esa mujer... me da escalofríos. La verdad, todos mis compañeros me provocan ese efecto.
 -Tenemos una mala noticia, Rusell- Escuché la potente voz de Wolfwang.
-Mi tío ha arrasado Klagenfurt, y se ha hecho con su control-.

Escuché esas palabras, una por una, como si me comunicaran la muerte de un amigo. Ese primer proyecto, donde había puesto muchos de mis años de juventud, había caído bajo el dominio de un enemigo, que esclavizaría de nuevo al pueblo... y mis compañeros no se habían molestado en buscarme para contármelo.
Fingí no darle mucha importancia a la información, y ellos lo entendieron como respuesta.
Pasé el resto del viaje cavilando. Me había equivocado, había construido una idea sobre arenas movedizas y no me había preocupado en conseguirle un suelo firme...

Mientras pensaba en estos asuntos, sentí como el carro se paraba, y oímos una voz. -¡Alto!-
Miré por la ventanilla. Seis guardias. Un asunto fácil de resolver. Bajé del carro lentamente, mientras les decía. -Somos enviados del malik, debéis dejarnos pasar-
La mayoría de los hombres dejaron de prestarme atención al ver a Wolfwang, y luego se fijaron en nuestras armas -¿A dónde os dirigís? ¿De dónde sois?-
Me preparé para sonar convincente, debíamos representar las figuras importantes que éramos. -Venimos de Denia...-

Y entonces todo pasó muy rápido. Eric miró hacia el cielo, Wolfwang soltó una maldición... y los hombres empezaron a mutar.

Había leído algunas leyendas sobre aquello, pero verlo en la realidad fue algo distinto.

Aquellos hombres... bueno, ¿hombres? Empezaron a cambiar. Sus manos se transformaron en garras, sus piernas aumentaron de forma monstruosa, su cara se desarrolló dejando sitio para unos dientes mortales...
Reaccionamos rápido. Wolfwang, Eric y yo empuñamos nuestras armas, que llevábamos a mano. Ni la fuerza de uno, ni los poderes del otro ni mi velocidad pudieron aplacar a una sola de las bestias. Esther atacó también con una bella daga, hiriendo al homínido, pero este no se doblegó.

Entonces fue su turno. Con garras y dientes, todos los guardias cayeron sobre nosotros. El pobre Padre Tragüe recibió los golpes de tres de ellos. Debo reconocer que había subestimado la fuerza de aquellos seres que sin apenas cansarse nos habían herido, a nosotros, los seres inmortales... no podíamos vencerlos con ese método. ¿Qué hacer? La respuesta vino de manos de la más joven.

Esther, después de resistir uno de los golpes del lobo, esperó a que éste la mirara... y entonces no pudo volver a mirar a otro sitio. Entonces me di cuenta, en una fracción de segundo, de qué había ocurrido. ¡Había doblegado la voluntad de uno de esos seres!

Mis sentimientos, ese rasgo de la humanidad del que nunca he querido despojarme, cambiaron completamente. Tenía miedo, pero con una mirada me di cuenta de la debilidad de mi contrincante. El mismo que segundos antes me había causado una fuerte herida, ahora me miraba con otros ojos, como esperando órdenes. A su vez, mis otros dos compañeros, imponentes, dominaron a sus atacantes, y les ordenaron luchar entre sí.

Me aparté de aquella lucha, y empecé a interrogar a mi nuevo aliado. Estaba muy contento. Había dado un gran paso, evitando una lucha (que conllevaría mi muerte) y además logrando esto.

Pero no todo podía ser bueno. Eric había decidido experimentar, bebiendo la extraña y novedosa sangre de uno de los cadáveres de los lobos. Empezó a beber, y entonces no pudo separarse. Cuando se hubo saciado... oh no. Había perdido la conciencia de donde estaba. Empezó a rugir, rompió sus ropajes y él mismo empezó a mutar, a desarrollarse, con unos ojos bañados en sangre, que inspiraban verdadero temor. ¿Lo peor de todo? venía directo hacia mi. El hombre lobo saltó a defenderme, y todo lo demás fue una apoteósica lucha. Garras contra colmillos, tras varios golpes finalmente el lobo murió y nuestro amigo volvió en sí.

-¿Qué ha ocurrido?- Parecía preocupado, y yo, bastante enfadado.
-ENTRASTE EN FRENESÍ ACABANDO CON LA ÚNICA INFORMACIÓN QUE POSEÍAMOS- Grité. Y entonces me dí cuenta de la situación. Me tranquilicé. -Lo siento muchísimo- respondía él, confundido...

Después de que me ocupara de los cadáveres, continuamos hasta la donde debíamos dejar la carroza y coger los caballos. Decidí quedarme fuera mientras buscaban algo de alimento.
Mientras tanto me dediqué a intentar curar mis heridas, que aún me dolían. Es curioso, tuve que gastar mucha sangre para recuperarme un mínimo...

Cuando pudimos retomar el camino, Eric me dijo no haber causado muchos estragos entre la gente, y me contaron que ahora los posaderos creen que entraron bandidos. ¿Mentir será nuestra naturaleza?. Creo que es algo demasiado necesario.

Mas tarde llegamos a la ciudad, donde volví a conseguir información muy interesante. Aún seguía afectado por los problemas de Klagenfurt, pese a la distracción, y me fasciné al ver unas altas murallas protegiendo las casas mas importantes junto a la fortaleza.

Descubrí dos grandes puertas, y seis torretas de vigilancia desde donde se veía toda la ciudad.
-¿Quiénes sois?- Había varios soldados en la puerta, y esta vez decidí dejar hablar al Padre.
-Venimos de Murcia, y pedimos acceso a la ciudad para pasar aquí la noche- Los guardias vieron nuestras armas- Y ellos son mis guardaespaldas.
Nos dejaron pasar sin problemas, indicándonos cómo llegar a una posada.

La ciudad estaba bien construida. Unas murallas fuertes, casas de piedra, y guardias en lo alto, vigilando nuestros movimientos. La posada era un edificio de madera, no muy grande.
Nos recibió el posadero. No quiso contarnos mucho sobre la ciudad, y nos pidió rápido nuestro dinero, poniéndonos grandes cantidades de comida delante. Nos preguntó sobre nuestro viaje, e insistió en hacer llamar por la mañana al capitán de la guardia a nuestras habitaciones. Hicimos caso omiso, pagamos, nos excusamos y subimos a una de las habitaciones.

Era grande, si, pero con una ventana proporcional. Empezamos a discutir cómo tapar la ventana y Esther desapareció. Cuando movíamos un armario que nos proporcionaría la oscuridad necesaria, descubrimos una de las casas vigilada con guardias, y vimos como entraban en ella varios personajes, entre ellos un imán.
Más tarde volvió Esther, que nos aseguró haber arreglado cualquier problema con el posadero, acompañada por un humano viejo. Resultó ser de gran utilidad. Nos contó una leyenda, que no era más que la clave para entrar en la fortaleza: la iglesia de la ciudad, actualmente tapiada, contiene pasadizos que llegan al “castillo”.
Empezamos a discutir cuál sería el plan, olvidando al hombre, que incluso propuso bailar para distraer a los guardias.

Un poco más tarde saldríamos de la posada... con una misión que acabar.

2 comentarios:

  1. Muy bueno. si señor, me ha gustado mucho. Un abrazo

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  2. Gracias por la parte que me toca, la verdad es que el señor Russell Slaine, más conocido como Pepe, escribe muy bien, lástima que cueste animarle a que lo haga más amenudo XD.

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